10.10.2009

Haroldo de Campos. Una arquitectura del Barroco.publicado en la revista tokonoma 5, material de archivo

UNA ARQUITECTURA DEL BARROCO
Haroldo de Campos

Excurso

Este recorrido por el barroco es una pérgola dibujada a lo largo de la historia, y que la recoge, no como una sucesión lineal de eventos, sino como un tropismo de formas que se espejan recíprocamente.

Comienza en Alejandría, con Lícofron, poeta del siglo III a.C, autor de obras perdidas y de Alexandra, "to skoteinón póiema", el poema oscuro, cuya protagonista es Casandra, la vidente que profetiza la caída Troya. Considerado por los estudiosos modernos como un precursor de Góngora y de Mallarmé, por su hermetismo, y de Joyce, por su sintaxis bizarra, por el uso de palabras raras, dialectales o tomadas de otros idiomas (cf. por ejemplo, R.Brasillach, Anthologie de la Poésie Grecque), el hecho es que Lícofron, en su poema, se sirve de un verdadero proceso metalingüístico de construcción del texto. El monólogo de Alejandra (Cassandra) es enigmático en varios niveles: primero, por ser el habla oracular de una pitonisa considerada loca; segundo, por el hecho de que es informado por un intermediario, el guardia de la prisión donde ella se encuentra encerrada, y que transmite al rey, de memoria, lo que dice la prisionera; tercero, por ser la transposición fragmentaria de un discurso ya por naturaleza interrumpido y astillado. Es, pues, una intratextualidad exasperada, donde el enigma interroga al enigma. Presento tres fragmentos del poema ("Prólogo", "Habla de Alejandra", "Rapto de Helena"). Nótese que, en el primero de ellos (el prólogo del guardia dirigido al rey), el discurso autodescribe su propio curso oblicuo. En el segundo, surge una de las típicas y complejas metáforas de Lícofron: los navíos, con sus remos que golpean el mar, son comparados a alacranes o escorpiones (ioulópedzos, os, on: con patas de alacrán, es decir, remos). En el tercero, el proceso metafórico-alusivo se adensa más: la antorcha alada, por ejemplo, es Paris, pues la madre de éste, Hécuba, había soñado que engendraría una antorcha que prendería fuego en el mundo. Helena es evocada por medio de un juego de epítetos contrastantes que producen el efecto de un oxímoron: "paloma tímida" y "perra de Pefnos digna de castigo". En la traducción, traté de mantener el clima de extrañeza y el ambiente lexical raro y solemne. Así, traduje como "paloma tímida" el término griego tréron onos, que significa "medroso", "tímido" y, al mismo tiempo, por extensión, "paloma". Pefnaias kinós puede verterse directamente como "perra de Pefnos", valiendo este último término como topónimo. Pero esta palabra significa también, en Lícofron, según Bailly, "que merece la muerte", de allí el "digna de castigo" de la traducción, que recubre la capa connotativa del original.

Li Shang-Yin (? 812-858) es un poeta de la Dinastía T'ang tardía. James Y. Liu, en The Art of Chinese Poetry, lo compara con Mallarmé, por su lenguaje oblicuo y alusivo (para James Liu, que es un "scholar" de gusto académico, Mallarmé es un "poeta menor", cuya poesía lidia con palabras y no con la vida ...) El poema que traduzco, visto como "notoriamente oscuro", es objeto de un comentario minucioso de parte de J.Y.Liu, que dilucida sus varios niveles, en los planos ideográmico y sonoro (éste, en la composición, se revela particularmente importante). En el primer verso, el adjetivo "difícil" se usa en dos sentidos: expresa la dificultad material de los dos enamorados para encontrarse y aquella otra, todavía mayor, para separarse, una vez logrado el encuentro. En el segundo verso, hay una alusión al período del año e, incluso, una imagen por la cual el poeta expresa su incapacidad para detener el curso de los acontecimientos. A continuación, el bellísimo tercer verso, que saca partido de las homofonías existentes, en el original, entre la palabra "muerte" y la palabra "hilo de seda", ambas pronunciadas como ssu (si en chino antiguo), si bien con tonalidades diferentes. En la traducción, intenté captar el efecto con el juego paronomástico entre "seda" y "obseden". "Hilo" es el producto de "gusano de seda" y también el propio "hilo" de la vida; en la convención poética china (regida por el "artificio de la alusión textual, de la citación velada", cf. D. Lattimore), tanto la idea de "amor imperecedero" como la de "infinita tristeza" se asocian en ese verso. En la cuarta línea, hay un efecto en torno a "cenizas" (huei): este mismo ideograma, asociado con el de "corazón", se lee huei-hsin, con el sentido acumulativo de "desesperación". Esto explica la yuxtaposición directa de "corazón y cenizas", en la traducción, prolongando con una imagen concreta la comparación entre la lámpara (vela) que se extingue y las lágrimas que corren. Los dos últimos versos, antes del dístico final, tienen el cuño de carpe diem: el poeta imagina a la amada en soledad, temiendo por la fugacidad de su estéril belleza ante el espejo y a la luz de la luna. Hay aquí una alusión a otro poema de Li Shang-Yin, escrito para una religiosa taoísta, en el cual el poeta se refiere a la leyenda de la reina Chang O, que había robado el elixir de la inmortalidad y había huido a la luna, donde vivía en perpetua soledad, castigada por su propio delito. En el dístico o "envoi", menciones al monte P'eng, morada de los inmortales, y al pájaro azul, mensajero celeste en la simbología taoísta. Reproduzco el original chino, seguido de una transcripción fónica y de una traducción literal (interlinear) de J. Y.Liu.

De Góngora - Don Luis de Góngora y Argote (1561-1627) -, el más moderno, tal vez, de todos los poetas de lengua española, elijo un famoso fragmento de "Polifemo y Galatea", de especial predilección para Ungaretti, que lo vertió al italiano. La salamandra, según la creencia antigua, podía atravesar el fuego sin quemarse. El "Can del cielo" es la constelación del Can, vestida con sus estrellas ( o mejor, "vestido estrellas", pues el poeta usa un acusativo griego de cosa vestida, cultismo sintáctico típico). Como la salamandra, el "Cao Celeste" resiste al abrasamiento solar en los días caniculares. Acis, amado por Galatea, es el joven pastor que Polifemo, celoso, termina aplastando bajo una roca. La escena de este fragmento, descripta con recargamiento de tropos, presenta a Acis que está muerto de sed a la orilla del arroyo (el "sonoro cristal"), mientras espía el cuerpo luminosamente blanco de la ninfa adormecida (el "cristal mudo"). Es el característico proceso gongorino de metaforización de lo real y lo banal, tan bien estudiado por Dámaso Alonso.

Mallarmé. El célebre soneto en "ix", no hace mucho objeto de un penetrante análisis estructural de Octavio Paz . Es una de las piezas fundamentales del poeta, indispensable para la comprensión de su poema final. el "Golpe de dados". El "septenario de centellas", que cierra el soneto, es una constelación de la Osa Mayor, que refulge también, "fría de olvido y de desacostumbramientos", en la última página de aquella epopeya cosmológica de los nuevos tiempos. Augusto de Campos, que recreó el soneto en portugués, lo enfrentó palmo a palmo en sus dificultades, sin cederle terreno.

Sousândrade. Dos fragmentos de Novo Eden (1893), poemita laberíntico, rozado por vestigios barroquistas. Heleura, la musa del Nuevo Edén (República paradisíaca de la utopía sousandradina), es vista en un delirio de fiebre. Notar la aclimatación a lo vernáculo de la "metáfora fija" de Homero para la Aurora (rododáctila: de dedos color rosa, o dedirrósea, como quería Odorico Mendes, el "padre rococó", a quien Sousândrade rinde tributo). También aquí aparece una cosntelación, la de los Cisnes (Cygni).

De Lezama Lima (1910), patriarca habanero, autor de Paradiso (1966), traduje un poema que apareció por primera vez en la antología Orbita de Lezama Lima, también de 1966. Paradiso es uno de los momentos más altos de la prosa latinoamericana actual, cuya línea de ataque en la invención aún debe ser descubierta por nosotros (y sólo lo será después de bajarles los humos a los Gabriel García Márquez de consumo). La "Prueba del Jade" parece extraída de la materia prima de Paradiso: una divagación lírico-metafísica de José Cemi o una parábola misteriosa de Opiano Licario, que se cierra en sí misma, imprevista, súbita, como una estatuita china en un oratorio criollo.

Finalmente, el poema de Décio Pignatari, fase verso, 1952 . Eni, entre el castillo y el cactus. Uno de los más espectaculares lances de competencia logopaica (logopéia: la danza del intelecto entre las palabras - Ezra Pound) de la moderna poesía de lengua portuguesa.




(Traducción del original portugués: Amalia Sato)

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