4.01.2012

Delia Pasini. Presentación del libro de poemas Parábola de ciegos

Parábola de ciegos por Delia Pasini
5 octubre 2005. Presentación de Amalia Sato

En los textos de este libro que hoy presentamos,
Delia Pasini se instala en la retórica de un paisaje. Sin dudar recrea un locus amoenus, vestido por las luces de varias horas – muchas veces la hora de la siesta – y .

Al borde de un río, cuya ubicación reconocemos.

Pájaros, benteveos, carpinteros, domesticidad, árboles, la luz de las cuatro estaciones, gatos, perros, un pueblo.

Delia levanta todo el andamiaje, derrocha y funda magistralmente con oficio lírico un orden.

Un libro armado en tres tiempos, con el pie de tres epígrafes – tomados de las cartas de Kafka – epígrafes que son un acelerado racconto como cartas consejo para un poeta : 1er lema) contemplación/ actividad. 2do lema) inmovilidad y salto al vacío. 3er lema) hundir raíces

Y esa pregunta por cómo arma un poeta un libro, como se eligen, desechan y destilan lo que eran escenas, de escenas, memoria, con su carga de tiempo, entonces con su compresión, ergo comprensión dilatada. .

Pero Delia Pasini lleva además una contabilidad secular: siglo XIX, siglo XX.

Todas las invocaciones a la pintura, a la música, a las musas de artes amigas, a la conciencia de marcas históricas, que circulan sus libros … y esas estrofas donde dice, en medio de ese despliegue lírico que todavía nos tranquiliza y nos enaltece:

que la escritura es una práctica perdida, que el lirismo que domina y despliega como una baraja ganadora sobre lo oscuro de un terciopelo impecable es la herida,
que la retórica de la contemplación y la mirada ya canonizada es un ejercicio que puede reiterarse ad nauseam como el pasaje de la lengua por la superficie lisa de una golosina exquisita.

Algunos sintagmas de Parábola estaban anticipados en libros anteriores:

Ya en “Los peces de ceniza” (p.81) aparece el tema de la Parábola de ciegos:

“Ve a los ciegos caer/ ve a ese ciego guiar”

Que vuelve a citarse en “De artes y oficios”, ese ejercicio de palabra en dialéctica con mirada y pintura donde se apela de Bacon, Velazquez y también Van Gogh

Y en “Adiós en el original” (p.25) hay algo de un río y del agua que ahora son centrales:

El agua no./Nada tengo del agua, como no sean los golpes de batea,/ el chapoteo en medio de un airecito blando, / cercano de la costa. / Quiero gritar: - Estoy aquí. / Ensimismada en el verde y el marrón, de espaldas al celeste. / Pero la ciudad me aparta / impidiéndome tocar la cualidad misma de las hojas./ Por favor, no hablemos ya de nada, ya de nada,/ las palabras son cortesanas, para ser dichas en el Ottocento, / entre túnicas sembradas en las piernas y olor a cuero / destemplando humores y recelos. / Aquí, apenas el ruido de alguna tierra inmensa puede aplacar / con su monotonía, la imposibilidad de llegar a revelarla.

(p.25) Sí, otros mares son bellos, pero yo pertenezco al río / que remontó Garay, colmado de plagas y de peste./ Ese río marrón, odiado por espeso,/ donde me sumergía en baño bautismal que sólo significaba la moda de un verano


Vuelvo a Parábola y leo el texto clave “Construcción de la escena”, el resumen de una poética que se viene infiltrando desde hace cinco libros.

Y extracto para mi libreta de apuntes de este siglo XXI versos/ precepto de este libro que nos convoca:

“Los hombres se siguen inventando sacrificios y al inmolarse, títeres de un nuevo ídolo, trocan sueños por sumisión, adeudan su destino” (p.11)

“Piensa también en el secreto de un poema que recupera para sí y para otros. Piensa en la sonoridad de las palabras rebotando contra el césped, estrellándose contra los troncos, rociándose en el riego, perdurando. Ellas sostienen todos los actos, también las omisiones. Sin palabras los actos carecen de sentido. Eso lo sabe, pero ¿acaso si pensamos cada paso no caeríamos agobiados por el peso de la faena? (p 12)

“Recibí un legado de preguntas y el estupor de construir respuestas” (p 13)

“Sí, religiosa es la sustancia misma del poema” (p.30)

“Falta redención por la palabra” (p.45)

“Debería decir todo lo escrito pertenece al siglo XIX” (p.53)

No olvidar las palabras que ya nadie escucha. No olvidar las palabras aunque ya no encandilen. Si apenas alumbran la cerrazón de la memoria perdida en caprichoso hartazgo” (p.59)

“Alguien quiere que les recuerdes las palabras y la emoción te cansa” (p.60)

“Siempre hay subterfugios para creernos dueños de las cosas”

Como antes en:

(p.77, Adiós en el original) Es hermosa la desolación de sus palabras / Hermosas sus pestañas burbujeando en el vino.

Ya no puedo admirarme en la pintura/ de alguna reproducción por admirable.

Y en Títere sin cabeza (p.66)

Y entiende que al poeta le pesa su generación sobre la espalda.
Otro el que dijo: Al fin tu es la de ce monde ancien.
Y su eco resuena en el nuevo, ya corrupto.
Y entiendes que al poeta lo agobia el pasado entre los hombros”.

La puesta en escena, en escena de gasto y dominio lírico es la puesta en crisis. Se puede escribir así todavía, y ¿quiénes y cómo podrán leer?

Sí, hay humor en la cita a Haendel, que viene a cuento por una fiesta de pueblo

p.28 Pero ya esta imposibilidad ante la Misa Solemne de Berlioz

Porque el tenía 21 años y toda la locura / y no podía pensarnos como somos, / hoy, casi a fin de siglo, tan desaforados y / desapacibles, tan megalómanos y entristecidos, / tan incautos y astutos que no basta, créeme/ no basta su música para regocijarse en la Belleza.”


Leo:
Construcción de la escena
Paisaje interior
Salto al vacío (el cierre ilustrado con nuestro acróbata)

Delia en su presentación invocaba a Kafka, al que llama “voz de nuestra época”, la voz de un siglo XX que arrancaba.

Kafka, el maestro de la destrucción de ilusiones, en un mundo que era adverso, Kafka que usaba un alemán dialectal influido por los modos de la diplomacia del siglo XIV, la lengua del guetto judeo alemán de Praga, lengua también de otros siglos, con precisión de notario, con el filo de la justicia condenatoria.

Y así ahora, Delia Pasini puede ser la sofisticada anfitriona de fiestas que amenicen palacios del lenguaje, puede mostrarse dueña de una experiencia del mundo y del espacio, consciente de una tradición que le es accesible pero, sin inocencia silba la desconfianza ante ese lenguaje que es su pasión.
En ese punto de intersección entre el bello viejo orden de las palabras, sabiendo que el supuesto que lo sostiene es casi inaceptable, comunica un mundo - que muchos “ciegos” ya no pueden leer, y que muchos “ciegos” continúan escribiendo – lo comunica. con un impulso gozoso pero inverso - si antes de la advertencia – como una posibilidad desgarrada por una grieta.

Para terminar, si leemos la secuencia de los títulos de sus seis libros, desplegados, como clédonas – palabras oídas casualmente que podían significar – algo se ordena. Una secuencia que es también una o varias posibles poéticas:

Un decir que se repite //
Entre mujeres los peces de ceniza a Dios //
En el original títeres sin cabeza //
de artes y oficios : parábola de ciegos.

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