10.12.2013

Gloria Lenardón y su novela Shopping, comentada por Susana Szwarc

“Shopping”, de Gloria Lenardón. Editorial Fundación Ross. Rosario, 2013 Gloria Lenardón es la autora de La reina mora, novela con la que obtuvo el premio Emecé en 1987. También “A corta distancia” y “Eva Maravillosa”. Ahora, en la colección Narrativas contemporáneas, ed. Fundación Ross, nos entrega “Shopping”. ¿Es posible salirse de un espacio, de una época? Podríamos responder o no a esta pregunta mientras recorremos el libro o el Shopping. Si entramos allí, no podremos fácilmente salir. Digo, si entramos al shopping donde – como en cualquiera- están los/las porristas, el de galones, la de rastas, los bonetes, los rollers que se impondrán en los caminos, capaces de hacernos tropezar, y la novela. No es fácil en estos tiempos conseguir una golosina, así se llama eso que se busca desde el comienzo hasta el final de “la historia”. Sobre todo porque hay que pasar los controles de cada sector. Se desconocen los géneros, cualquier paseante podría ser hombre o mujer o gato o gorrión o auto y “el Renault se pone melancólico, no sé cómo estará ahora tan lejos del estacionamiento de mi casa…Lo palmeo, en ocasiones lo palmeo.” Si bien la (o el) protagonista se confunde con esa multitud supervisora, mantiene su anonimato, no sabremos nunca su nombre. A veces nos resultará difícil encontrarla o la veremos mirando a los camilleros que llegan para cargar a una mujer a punto de parir, como si “todo” fuera posible dentro de un shopping, como si allí se ubicara el universo. Si se está afuera, ¿dónde se está? Gloria Lenardon usa un ritmo que no se detiene, que avanza (como los mismísimos rollers) en un fraseo que por momentos resulta circular. Cada frase va y viene y vuelve a irse, como los personajes. Hay un acompañamiento y, como alivio, insisten algunos árboles: las tipas (como lo único sentido, humano). Porque si bien hay una gata (¿o gato?) que hace preocuparse de otro a la (él) protagonista, no sabemos si es de carne y hueso, o es un juego “ficcional” como ese muñeco que nació “medio paliducho, medio blanducho” pero que puede funcionar como un medio hermano. Hay en este Shopping desasosiego, mirada amplia que nos avisa qué desiertos (líquidos) pisamos. Sin embargo, en el absurdo (vacío) del siglo XXI, Gloria Lenardon nos hace sonreír. Podemos cruzar el desastre y sobrevivir escribiendo. Tal vez descubrir el local de las golosinas. Susana Szwarc

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